El pensamiento que viene y da vueltas, no se va, solo viene,
y está ahí, quejío y mugriento, esperando la hora de coger
la migaja de pan y agua, asi que sin pensar en pensamientos,
rebosa de gozo y se va, y a ver si se peregrina al final de la voluntad,
que siempre sobra, y nunca se va.

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